En 2014, el observador del FC Barcelona Isidre Gil detectó por primera vez a Xavi Espart, un niño de seis años que jugaba en el Vilassar de Mar. Con casi tres décadas de experiencia, Gil destacó de inmediato la versatilidad y la inteligencia futbolística del joven. En su primer informe recomendó firmemente su fichaje, resaltando su capacidad para jugar bien tanto en ataque como en defensa, su buena conducción y su liderazgo en el campo.

A pesar de la competencia y las figuras destacadas en esas categorías, la incorporación de Espart quedó asegurada tras nuevas observaciones y un partido de entrenamiento en la Ciutat Esportiva del club. Así comenzó su progresión a través de las categorías del Barça, desde el fútbol-7 hasta el fútbol-11, con la adaptación progresiva de su posición en el campo.

Este proceso pone de relieve la importancia de observadores como Gil, que ven cientos de partidos cada temporada para encontrar jugadores que se ajusten a la filosofía y estilo del Barça. La valoración del carácter, la inteligencia para jugar y las cualidades personales puede ser aún más importante que las características físicas en estas edades.

Finalmente, el debut de Espart en el primer equipo años después confirma la acertada evaluación inicial de su talento. Su historia es un claro ejemplo de que el scouting en Barcelona busca no solo técnica, sino la formación de una identidad futbolística desde bien pequeño.