Marc Casadó, mediocampista de 22 años formado en La Masia, enfrenta una disminución en sus oportunidades de juego dentro del proyecto de Hansi Flick para la temporada 2026/27 en Barcelona. El club busca traspasar a varios jugadores con poca participación en la plantilla, y Casadó es uno de los principales candidatos para salir este verano con el fin de preservar su valor de mercado.
El interés por el jugador ha crecido notablemente, con la incorporación reciente del club turco Besiktas a la lista de pretendientes, que ya incluía al AC Milan y varios equipos de la liga saudí. El director deportivo de Besiktas, admirador de la formación de La Masia, contactó personalmente al agente de Casadó para valorar un posible fichaje. Sin embargo, no está claro si Besiktas estaría dispuesto a pagar la cifra demandada por el Barcelona.
El club culé ha fijado un precio de venta cercano a los 20 millones de euros, suma que representaría una ganancia neta para Barcelona al tratarse de un jugador desarrollado internamente. Se pretende cerrar la operación antes del comienzo de la pretemporada, el 13 de julio, para permitir una rápida adaptación del jugador en su nuevo equipo.
La competencia en el mediocampo azulgrana es alta, con numerosos jugadores de nivel que limitan el protagonismo de Casadó. Barcelona considera la zona central del campo la más saturada, lo que reduce las oportunidades para que el joven jugador tenga minutos regulares, aspecto vital para su continuidad y crecimiento profesional.
El interés del AC Milan se enmarca en la intención del entrenador Rubén Amorim de fortalecer la medular, con Casadó como uno de los objetivos. Su agente, Jorge Mendes, está gestionando distintas ofertas, evaluando especialmente las opciones deportivas que le presentarían los clubes turcos y saudíes.
En cuanto a los retos deportivos, ni el Milan, ni Besiktas ni los clubes saudíes pueden ofrecer participación en la Liga de Campeones, factor que Casadó valora. Sin embargo, la prioridad ahora es la continuidad como titular para impulsar su desarrollo, lo que podría traducirse en un regreso futuro a Barcelona o en una trayectoria exitosa lejos del club.
Esta situación refleja la política del Barcelona de ajustar su plantilla, combinando experiencia y juventud y liberando espacio para jugadores con menor protagonismo. La petición de 20 millones por un producto de La Masia es un valor añadido económico, aunque el club espera confirmaciones concretas antes de cerrar la venta.