El paso de Pedri desde su habitual rol en el Barcelona a una función diferente en la selección española ha generado cuestionamientos y atención.

En el Barcelona, Pedri se desenvuelve cerca de su zona de confort, cerca de la base del mediocampo. Toca el balón con frecuencia, conecta líneas y marca el ritmo eligiendo el momento adecuado para acelerar. La compenetración con sus compañeros permite que sus pausas, posición corporal y ángulos de pase sean naturales y sincronizados.

Las dificultades tácticas se agravan por la falta de precisión de compañeros como Rodri y Fabián, quienes no siempre filtraron pases en espacios reducidos. Además, los laterales Llorente y Cucurella tuvieron problemas para adaptarse, ya que juegan diferente que en sus clubes, afectando los mecanismos del equipo.

Esta situación impide que Pedri se exprese con la misma eficacia que en el Barcelona, donde el sistema está diseñado para potenciarlo.

Para que España saque el máximo provecho de Pedri, necesita adaptarse para ubicarlo cerca de la base de juego y garantizarle contacto constante con el balón. Así, su técnica y creatividad podrían ser clave en las fases de eliminación.

El cambio en el rol de Pedri refleja tanto su valor para el Barcelona como los retos que enfrenta España para replicar esa sintonía en la selección.