Ansu Fati sorprendió con su aparición en la Ciutat Esportiva Joan Gamper del Barcelona, acompañado de su compañero en Mónaco, Paul Pogba, quien se ha convertido en un apoyo fundamental para el joven delantero.

Aprovechando unos días en Barcelona, Fati vistió el pantalón de entrenamiento blaugrana con el mítico dorsal 10, símbolo de su legado en el club y su rol como relevo generacional.

Durante el entrenamiento, alternaron ejercicios en el césped y en el gimnasio, mostrando gran complicidad. En redes sociales, Fati calificó su relación con Pogba como "padre e hijo", reflejando la cercanía entre ambos.

Con 8 goles en 18 partidos en Mónaco, su cesión finaliza en junio y su futuro en el Barça permanece abierto, condicionado por lesiones y la búsqueda de continuidad.

Esta visita reafirma la importancia del Barça para Fati y puede ser clave en la definición de su próximo destino. Aficionados y club vigilan atentos sus próximos pasos.