El Tribunal Supremo de España ratificó la absolución del exfutbolista del FC Barcelona Neymar y de los expresidentes blaugranas Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu en relación con el fichaje de 2013.
La empresa inversora DIS, poseedora del 40% de los derechos económicos de Neymar, acusaba al club de manipular el precio del traspaso para perjudicar sus intereses. Sin embargo, el tribunal consideró que existía una "inconsistencia en la acusación" y que las negociaciones tenían un carácter estrictamente deportivo y contractual. Según El País Deportes, las cantidades abonadas por el Barça correspondían a derechos futuros y no a pagos fraudulentos.
DIS recibió 6,8 millones de euros dentro del precio del traspaso, mientras que el Barça pagó al Santos 25 millones: 17,1 millones por la cesión y 7,9 por opciones relacionadas. El Supremo aclaró que, aunque DIS tenía derechos económicos, carecía de los derechos federativos que regulan la inscripción del jugador. Las irregularidades contractuales no configuraban delito penal, sino eventuales incumplimientos civiles.
Desde el punto de vista analítico, esta decisión libera a la dirección del club de una pesada sombra jurídica, favoreciendo la estabilidad económica y evitando nuevos gastos legales. Refuerza la seguridad jurídica en operaciones de fichajes complejos. Para la afición, es una garantía de que el Barça actúa dentro del marco legal y defiende sus intereses con éxito.
En definitiva, el Supremo puso fin a uno de los conflictos judiciales más notorios del club en años recientes, fortaleciendo su prestigio como entidad responsable y respetuosa del orden en el mercado futbolístico.