El Barcelona perdió 2-1 en Montilivi contra el Girona; un gol en el tramo final dejó al equipo de Hansi Flick enfadado.
El club llegó al partido después de lo que el texto describe como la mayor derrota de Flick en 21 años, datada en su etapa en categorías inferiores. El Real Madrid estaba en lo más alto de LaLiga antes del inicio, y la carrera por el título vuelve a parecer un mano a mano, así que para el Barça solo era aceptable la victoria en Girona.
El equilibrio defensivo preocupa. La línea de cuatro atrás no ofreció una actuación de calidad en todo momento, aunque la defensa se mostró más asentada con Gerard Marin en la izquierda y Eric algo más interior. Tras el desastroso partido de Alejandro Balde en el encuentro anterior, Marin tiene la oportunidad de hacerse con ese puesto y relegar a Balde a la suplencia. La elección entre Koundé o João Cancelo en el flanco opuesto es otro dilema para Flick. Hay trabajo por hacer en defensa: el equipo concede demasiadas ocasiones y, como señaló Joan García, depender de muchas paradas no es algo para celebrar.
Las ocasiones falladas resultaron caras. Lamine mostró su habitual desparpajo, pero a veces es desaprovechado; con mucho espacio en la primera mitad debía haber pasado o buscado opciones más sencillas en lugar de intentar el remate espectacular. Yamal también falló un penalti, y no fue el único jugador del Barça ineficaz de cara a puerta. El Barça golpeó el poste dos veces, intentó 27 disparos en el partido pero solo marcó uno. Deben afinar la puntería.
¿Dónde quedó la mentalidad ganadora? Si el Barcelona quiere ganar títulos debe jugar mucho mejor y con más regularidad que en el Metropolitano y en Montilivi. No basta con presentarse y esperar ganar: cada punto y cada título se deben ganar. No recortes, no actuaciones a medio gas; hay demasiados jugadores rindiendo por debajo del nivel exigido por el club. Simplemente no es suficiente.