En el verano de 2026, el FC Barcelona cerró el fichaje del extremo inglés Anthony Gordon procedente del Newcastle por una suma fija de 70 millones de euros, con la posibilidad de abonar hasta 10 millones adicionales en variables. El contrato del jugador se extiende hasta 2031 y las cláusulas variables dependen del éxito del club y la participación del futbolista en los partidos.
Principalmente, el Barcelona deberá pagar 5 millones más si durante el contrato gana títulos importantes como La Liga o la Champions League. Además, el club abonará 1 millón más cada temporada en la que Gordon dispute al menos el 60% de los encuentros.
Esta fórmula demuestra el enfoque estratégico del Barcelona, invirtiendo fuerte a primera vista pero condicionando parte del pago al rendimiento y a los logros del jugador y del equipo, reduciendo riesgos y premian el éxito.
Por su parte, el Newcastle se reservó un porcentaje sobre una futura venta de Gordon, reflejando la expectativa de una posible revalorización del jugador. Aunque el porcentaje exacto no ha sido revelado, esta cláusula muestra el interés económico continuado del club inglés.
La operación supone una inversión considerable para Barcelona en un momento de recuperación financiera. Sin embargo, las cualidades de Gordon — velocidad, presión y agresividad en ataque — encajan con el estilo que busca el entrenador Hansi Flick, que quiere un equipo con intensidad y dinamismo para competir al máximo nivel europeo. La contratación evidencia la disposición del club a apostar por futbolistas que aporten energía y ayuden a retomar la competitividad.