A principios de año el FC Barcelona confiaba en continuar las obras del renovado Spotify Camp Nou y aumentar la capacidad por encima de los 60 000 espectadores. El club esperaba obtener la autorización de la fase 1C por parte del Ayuntamiento de Barcelona para poder acoger a más de 62 000 aficionados en el partido contra el Levante programado para el 22 de febrero.

No obstante, esos planes se han visto retrasados: según Catalunya Radio, el Ayuntamiento no concederá la licencia 1C a tiempo para el partido contra el Levante. Esto implica que el aforo quedará limitado a poco más de 44 000 espectadores en lugar de los más de 62 000 que serían posibles si se aprobaran las licencias y permisos necesarios para la siguiente fase.

La causa principal del retraso es que el club aún no ha presentado toda la documentación necesaria para obtener la licencia 1C, un trámite burocrático complejo pero imprescindible. Además, en la última reunión entre las partes surgió un malentendido sobre los problemas a la hora de evacuar el estadio: varias salidas se congestionaron y se formaron cuellos de botella en determinados sectores.

Los asesores técnicos recomendaron abrir todas las puertas, mientras que el club consideró que esa medida no era necesaria por la falta de personal para controlar tantos puntos de acceso. Días después se aclaró la situación cuando los técnicos explicaron que se referían a que las puertas no deberían estar cerradas con candados, más que a dejarlas completamente abiertas.

En cualquier caso, el episodio dejó en evidencia problemas de coordinación entre los distintos actores, lo que ha provocado retrasos indefinidos en el avance a la siguiente fase.

Aficionados en las gradas del Spotify Camp Nou
Aficionados en las gradas del Spotify Camp Nou

Actualmente el club se centra en conseguir la licencia 1C a tiempo para el encuentro contra el Villarreal, el 28 de febrero. Esto es importante no solo para satisfacer a los socios —más aún con las elecciones próximas— sino también por motivos económicos: cada partido disputado con el aforo limitado a alrededor de 44 000 espectadores supone una pérdida de entre €1 y €1,5 millones en ingresos.

Para obtener la aprobación, el Barcelona necesitará el visto bueno de los técnicos del Ayuntamiento, del Cuerpo de Bomberos, de Protección Civil, de los Mossos d’Esquadra y de la Guardia Urbana.