Real Madrid continúa ejerciendo presión sobre Barcelona por los pagos realizados a José María Enríquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, actuando como acusador privado. A pesar de la falta de pruebas de mala conducta, Real exige a la UEFA que reabra el expediente disciplinario y aplique sanciones.
UEFA ha suspendido temporalmente la investigación, pero Real confía en que el proceso se reanude con medidas estrictas. Las posibles sanciones incluyen prohibición para registrar jugadores nuevos y exclusión de competiciones UEFA por un periodo de uno a diez años.
No es necesario un fallo judicial para que UEFA imponga sanciones; basta con reconocer los pagos a Negreira. Esta posición fortalece a Real Madrid, sobre todo tras la ruptura de Barcelona con el proyecto de la Superliga y el acercamiento de Real con la UEFA.
Si UEFA avanza con las sanciones, será un golpe fuerte para Barcelona en medio de sus dificultades deportivas y financieras. Real Madrid sigue usando este caso para aumentar su influencia en el fútbol europeo y presionar a su rival.