En el partido de la Champions League contra Newcastle, el marcador estaba 2-2 cuando Raphinha provocó un penalti justo antes del descanso. Aunque inicialmente el brasileño tenía previsto lanzarlo él mismo, cedió el balón al joven Lamine Yamal, quien anotó con seguridad.

Raphinha explicó que la elección del lanzador depende de la confianza que se siente durante el partido. Yamal manifestó un fuerte deseo de asumir la responsabilidad, y su confianza inspiró a Raphinha a confiarle el lanzamiento. Anteriormente, Yamal ya había demostrado su fiabilidad al anotar un penalti en el partido de ida como visitante, asegurando un empate vital para el Barça.

Este hecho destaca la importancia de la dinámica y confianza en el equipo, donde los jóvenes pueden asumir roles clave. Para el Barcelona, es una señal positiva de futuro que evidencia la eficacia de desarrollar jóvenes talentos y asignar responsabilidades con criterio dentro del plantel.