Raphinha sufrió una lesión en el tendón de la corva durante un amistoso de Brasil contra Francia, lo que le hizo perder un periodo decisivo de la temporada con Barcelona.
Su ausencia coincidió con la eliminación del equipo catalán en la UEFA Champions League a manos del Atlético de Madrid, intensificando la importancia de su regreso. En los últimos días, Raphinha ha retomado los entrenamientos sobre césped, mostrando un avance positivo en su recuperación.
Actualmente entrena de forma individual, pero podría integrarse con el grupo la próxima semana si todo marcha bien. Su meta principal es jugar en el El Clásico del 10 de mayo. Aunque participar en el partido contra Osasuna en Pamplona es poco probable, estar listo para el Clásico sería un gran paso adelante.
Primero, la lesión limitó las opciones ofensivas del Barcelona en un momento crucial, lo que evidencia la dificultad de gestionar la salud de los jugadores entre club y selección.
Segundo, el progreso acelerado en la recuperación refleja tanto la calidad del cuerpo médico como el compromiso del jugador, aumentando las esperanzas de mejora en la delantera blaugrana.
Tercero, contar con Raphinha para el El Clásico ofrece más recursos tácticos para enfrentar al Real Madrid y simboliza para los hinchas un renacer después de un período complicado para el equipo.