Leo Messi adquirió recientemente el club UE Cornellà, que compite en la Tercera Federación, causando gran impacto. No es un caso aislado, ya que otros exazulgranas también han entrado en el mundo empresarial del fútbol: Gerard Piqué compró el Andorra en 2018 cuando militaba en categorías regionales, con la intención de llevarlo al fútbol profesional; actualmente está en Segunda División.
Jordi Alba y Thiago Alcántara unieron fuerzas para comprar el L’Hospitalet, con el objetivo de devolver al club a la élite. Alba decidió retirarse del fútbol para dedicarse plenamente a este proyecto, mostrando su compromiso con la gestión diaria.
La entrada de figuras reconocidas en los órganos directivos genera oportunidades para el crecimiento de clubes regionales y ayuda a profesionalizar divisiones inferiores. Además, algunos de estos equipos como UE Cornellà están ubicados cerca del estadio RCDE, hogar del Espanyol, reflejando estrechas conexiones en el fútbol catalán.
Primero, la participación de exjugadores representa una clara evolución hacia roles de gestión y negocio, ampliando su influencia en el deporte. Segundo, su estatus atrae inversiones y experiencia para mejorar los clubes y las ligas. Tercero, para los seguidores y comunidades locales, supone una oportunidad para ver crecer el fútbol regional bajo la tutela de íconos del Barcelona.
En definitiva, la implicación de Messi, Piqué, Alba y otros exjugadores en estos proyectos fortalece sus legados más allá de la carrera deportiva y conecta al fútbol profesional con el ámbito regional, un fenómeno relevante para el futuro del fútbol español y sus aficionados.