Marc Ciria fue excluido de las elecciones a la presidencia del FC Barcelona tras la desestimación de su recurso por parte del Tribunal Catalán del Deporte, a pesar de reconocer que no se le concedió un plazo suficiente para validar algunas firmas cuestionadas.
En marzo de 2026, Ciria, líder de Moviment 42, intentó convertirse en candidato oficial reuniendo un mínimo de 2.337 avales válidos. Presentó un total de 2.845 firmas, de las cuales solo se validaron 2.247, siendo rechazado aproximadamente un 21 % principalmente por la ausencia de fotocopias del DNI. Así, le faltaron 90 firmas para superar el umbral requerido.
Según el artículo 48.5 de los estatutos del club, la junta electoral debía concederle un plazo adicional de tres días para intentar verificar las 375 firmas dudosas, plazo que no se le otorgó. El tribunal coincidió en que este período fue insuficiente y calificó de injustificada parte del proceso de verificación, aunque confirmó que sin poder sustituir a la junta electoral, Ciria no pudo demostrar la validez de las firmas y por tanto no tenía derecho a la candidatura.
Antes de acudir al tribunal, Ciria impugnó la decisión primero ante la Federació Catalana de Fútbol y luego ante el Tribunal Catalán del Deporte, el cual aceptó el caso en mayo y emitió su fallo en julio. Ciria ha afirmado que no piensa solicitar una repetición electoral, destacando que su objetivo era denunciar un sistema de verificación obsoleto que requiere modernización.
Joan Laporta, ganador de las elecciones del 15 de marzo, asumió oficialmente la presidencia el 1 de julio. Se espera que Ciria haga declaraciones públicas en los próximos días sobre la resolución del tribunal y sus proyectos a futuro.
Este caso ha puesto en relieve los procesos internos del club, reflejando una tensión creciente y una demanda de mayor transparencia y eficacia en las elecciones de directivas. La postura de Ciria subraya la brecha entre regulaciones tradicionales y las exigencias actuales, un punto que podría impulsar reformas próximamente.