El Barcelona ya planifica la plantilla para la temporada 2026-2027, pero aún no ha realizado movimientos significativos en el mercado de fichajes. Las estrictas limitaciones financieras dificultan la compra de jugadores prioritarios.

Uno de los principales objetivos es el delantero Julián Álvarez, cuyo contrato con el Atlético finaliza en 2030. El club rojiblanco pide alrededor de 200 millones de euros, una cifra que el Barcelona considera inasumible. Se contempla incluir a Ferran Torres como parte de la operación para reducir el coste, aunque la suma sigue siendo elevada.

Además, el club busca reforzar el centro de la defensa y el lateral izquierdo. Bastoni, del Inter, está valorado en 70-80 millones, y Andrea Cambiaso, de la Juventus, en 50 millones. Las negociaciones son complicadas debido a los altos precios y la poca disposición de los clubes a hacer concesiones.

También hay dificultades con jugadores cedidos. El Barcelona considera excesivo el pago de 30 millones para la compra de Marcus Rashford al Manchester United y los 15 millones en que está valorado Joao Cancelo.

Pese a estos retos, el club mantiene la calma y confía en equilibrar las finanzas a lo largo del tiempo sin asumir riesgos financieros excesivos.

Para los aficionados, esto significa que el refuerzo del equipo podría retrasarse, lo que afectaría las opciones del club en la próxima temporada.