Lamine Yamal no deja de batir registros en el FC Barcelona: esta temporada suma 15 goles y 13 asistencias. A sus 18 años mantiene la ilusión propia de quien sigue viendo el fútbol con ojos de niño. En una entrevista con ESPN, actualizada el 10/02/2026 a las 08:41 CET, habló de sus metas y de su vida fuera del césped.
A cinco meses del Mundial que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, Lamine tiene claro su objetivo: volver a ganar con la selección española como en la Eurocopa. Afrontará su primer Mundial absoluto con naturalidad y ganas.
España quedó encuadrada en el Grupo H junto a Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay; dos encuentros serán en Atlanta y el tercero en Guadalajara. Para Lamine será la primera vez en México y espera probar la gastronomía local, por ejemplo los tacos.
Fuera del terreno de juego intenta llevar una vida lo más normal posible: quedar con amigos, cuidar de su hermano pequeño, jugar a la Play, salir a pasear, montar en bici o patinar. Esa normalidad es la que le ayuda a gestionar la presión de competir semana tras semana con el Barça.
No se centra únicamente en el fútbol todo el día; disfruta de su tiempo libre, da lo máximo en los entrenamientos y partidos, y al salir del campo sabe desconectar. Su influencia en los momentos decisivos sigue creciendo.
La charla también dejó anécdotas cotidianas: dejó las clases de cocina porque se le daba mal, aunque se apaña con platos sencillos como nuggets con patatas. Si pudiera ser invisible un día, iría a desayunar a una terraza, jugaría un partido en algún parque o en el polideportivo de Rocafonda y luego daría una vuelta en bici o en patines con sus amigos.
Recuerda una infancia sin lujos en la que jugaban con cromos de Pokémon que costaban alrededor de un euro y no podían permitirse una Play o una Nintendo. Ahora, convertido en imagen de marca y presente en un anuncio durante la Super Bowl, no olvida sus raíces: su Pokémon preferido es Zygarde y, en broma, asigna a Dani Olmo el papel de Pikachu y a Szczesny el de Charizard por su ‘aura’.
Entre la ilusión por el Mundial, las ganas de seguir ganando con el Barça y la nostalgia de Rocafonda, Lamine Yamal demuestra que, a pesar de todo, sigue siendo el mismo chico que disfruta del fútbol y de las cosas sencillas.