Barcelona mantiene una relación estrecha con el fútbol mundial gracias a sus jugadores formados en la academia y sus jóvenes talentos. Las recientes semifinales y finales de los Mundiales de 2018 y 2010 contaron con varios jugadores vinculados al club, señalando el papel de Barcelona como plataforma de competición de alto nivel.
Samuel Umtiti fue destacado en el Mundial de 2018, anotando el gol decisivo en semifinales contra Bélgica y participando en la final frente a Croacia (4-2). Este éxito coincidió con el inicio de sus problemas de rodilla y varias cirugías. Posteriormente, el jugador reconoció haber pasado por una depresión durante su recuperación y afirmó: «Tuve que forzar mi rodilla durante el Mundial, pero ahora soy campeón. En la vida hay que tomar decisiones, y yo tomé la mía. No me arrepiento». Esto refleja la carga psicológica que enfrentan incluso los jugadores experimentados.
En la final de 2010, siete jugadores vinculados al Barça fueron titulares: Gerard Piqué, Carles Puyol, Sergio Busquets, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Pedro y David Villa. Aunque Villa aún no jugaba para Barcelona, ya estaba fichado, mostrando el plan a largo plazo para integrar nuevos talentos.
La filosofía de La Masia combina excelencia técnica, comprensión táctica y fortaleza mental. Estas cualidades permiten a los jóvenes jugadores adaptarse y rendir en escenarios de máximo nivel, incluyendo finales de Copas del Mundo.
Aunque en la final de 2022 no hubo representantes del Barcelona en el once principal, con Argentina ganando bajo la dirección de Lionel Messi, el club sigue atento a los logros de sus formados en la academia y su juventud, valorando la importancia de esa experiencia para el futuro.
Estos casos reflejan el método de trabajo de la academia, orientado a formar jugadores capaces de afrontar la presión y las exigencias de los torneos mundiales. Las experiencias de Umtiti y otros ejemplifican cómo La Masia sienta las bases para un crecimiento y estabilidad deportiva a largo plazo.