El delantero Julián Álvarez sigue siendo una figura central en el radar del Barcelona este verano.
De acuerdo con medios españoles, Álvarez ha presentado una solicitud de transferencia en el Atlético de Madrid, aunque el club mantiene que cualquier equipo interesado debe pagar su cláusula de rescisión de €500 millones, sin intención de vender.
Se informa que Álvarez actúa bajo la creencia de que el Atlético le hizo una promesa clara: si llega una oferta cercana a los €100 millones, facilitarán su salida. Sus declaraciones tras el partido de Argentina no fueron una improvisación ni un momento de frustración, sino una táctica calculada para mantener vivo el interés del Barcelona y presionar al Atlético para cumplir con su parte.
El club necesitaba una postura pública del jugador para avanzar en la operación, porque sin ella el proceso corría el riesgo de estancarse.
Sin embargo, el Atlético ha endurecido su postura. El CEO Miguel Ángel Gil Marín, consciente del presunto interés del Real Madrid, ha elevado la exigencia y reclama que se pague la cláusula de rescisión completa en lugar de la cifra de €100 millones que Álvarez considera prometida. Gil Marín incluso ha sugerido públicamente que el Barcelona no tiene capacidad financiera para esta operación.
La oferta inicial del Barcelona ronda los €90 millones más variables, con la intención de estructurar el pago en plazos, pero el Atlético no la considera suficiente.