En el vestuario del Barcelona hay convencimiento de que Gavi será importante en esta edición de la Champions League, especialmente en la eliminatoria de cuartos de final frente al Atlético de Madrid. El joven centrocampista puede salir desde el inicio o entrar como suplente, y su energía y empuje se consideran fundamentales para el equipo.
Antes de su lesión de menisco en septiembre del año pasado, Gavi participaba regularmente en los partidos de Champions. En la temporada 2025-2026 no jugó en los primeros 10 encuentros europeos debido a la rehabilitación, pero tras ser dado de alta en marzo de 2026 comenzó a participar en LaLiga, preparándose para jugar un papel relevante en Europa.
Primer análisis: la larga ausencia por lesión y la operación no han menguado la determinación de Gavi, mostrando su fortaleza mental y disposición para influir en el nivel del equipo en la competición más exigente.
Segundo: disponer de Gavi como recurso desde el banquillo ofrece al cuerpo técnico flexibilidad táctica para incrementar la presión y el ataque en momentos clave.
Tercero: su regreso aporta energía y agresividad en el centro del campo, cualidades decisivas ante rivales de la talla del Atlético, donde el control y la intensidad suelen marcar la diferencia.
La presencia de Gavi supone un impulso no solo deportivo, sino también psicológico para el conjunto azulgrana que busca reafirmarse en Europa. Su vuelta anima a compañeros y aficionados, elevando la moral antes de esta fase decisiva.