Durante la temporada, Hansi Flick tuvo que sancionar a jugadores como Koundé, Iñaki Peña y Rashford con suplencias debido a retrasos en los entrenamientos y charlas previas a los partidos. Esta medida restrictiva afectaba el rendimiento del equipo.

Por motivos económicos, el club optó por modificar el sistema y reemplazó las suplencias por multas económicas. Llegar 10 minutos tarde tiene un coste de 40.000 euros y presentarse tarde el día del partido puede llevar a la prohibición de jugar.

Flick reconoció en una rueda de prensa que esa primera medida suponía una presión para él mismo, ya que controlaba constantemente la hora a la espera de los jugadores retrasados. Decidió entonces dejar la decisión en manos de los capitanes y desde entonces no ha habido ningún retraso.

Este cambio ha contribuido a mejorar la disciplina sin generar tensiones fuertes, logrando un ambiente más saludable en el vestuario de la primera plantilla.