El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha reconocido «un error grave» al no intervenir el VAR tras el pisotón de Echeverri a Koundé. Esa admisión agrava la sensación, bastante generalizada, de que hay algo podrido en la nueva organización.

El artículo recurre a una analogía con The Good Wife: si el acusado muestra pena y reconoce el error, se interpreta como culpabilidad. Se subraya que la cuestión no es solo el fallo técnico, sino la decisión de no corregirlo.

Se señala que el árbitro de campo So o Grado se equivocó al no señalar la falta sin apoyo logístico, pero llama la atención que David Gálvez Rascón aparentemente optó por no pedir a su compañero revisar la jugada con el VAR. El autor pregunta por qué tomó esa decisión y afirma que debe existir una razón justificable, porque el problema casi nunca es fallar, sino decidir no actuar.

La ausencia de una explicación clara abre la puerta a las peores sospechas, más aún tras la casi remodelación veraniega del CTA por parte de la RFEF, que podría estar más preocupada por los milimétricos ajustes de la temporada pasada que por errores colosales como este.