Fermín marcó para el Levante con un potente remate con la zurda desde lejos.
El Barça sacó provecho de un córner lanzado de la manera más sorpresiva posible. Fermín está confiado y su disparo lejano es una de sus muchas virtudes que lo convierten en un futbolista diferente y diferencial.
Ante defensas cerradas, ¿qué mejor que jugadores con buen disparo lejano que obliguen a los rivales a no poder replegarse rápidamente?
El Barça de Hansi Flick ha recuperado las características clásicas de los entrenadores alemanes: correr mucho y disparar desde lejos.
En su primera temporada, el equipo anotó 23 goles desde fuera del área, sobre un total de alrededor de 180 goles marcados, lo que significa casi un 13% de los goles desde más allá de los 16 metros.
Esta temporada, la aportación del disparo lejano es aún mejor. El 16,5% de los goles llegan de zambombazos a larga distancia. Concretamente, 17 de los 103 goles se han logrado de esta forma espectacular.
Lo mejor para el Barça, y lo peor para los rivales, es que el elenco de posibles tiradores se amplía. Fermín, Ferran, Rashford y Raphinha llevan tres goles desde fuera del área cada uno.
Lamine Yamal y Olmo suman dos cada uno, y Pedri uno. Falta que Lewandowski se sume a esta lista. También Bernal y Casadó tienen buen cañonazo lejano.
La amenaza del disparo lejano es un arma cuando el juego se estanca, y estos buenos resultados son una invitación a probarlo más.
Si a esta especialidad se sumara algún acierto en las faltas directas, sería un festival. El paupérrimo dato de dos goles de falta en 67 encuentros, sumando las dos temporadas, demuestra que hay mucho margen de mejora en ese ámbito donde se deciden los títulos.