El partido Atlético de Madrid contra Barcelona (2-1) estuvo marcado por una jugada polémica donde el defensor azulgrana Gerard Marín recibió inicialmente tarjeta roja directa por una entrada a Thiago Almada, pero tras revisión del VAR, la sanción fue reducida a amarilla. Este cambio enfureció al Atlético, que ya jugaba con diez desde antes.
El director general del Atlético, Miguel Ángel Gil Marín, se pronunció al día siguiente del encuentro. Según Sport.es, calificó como “vergonzosas” las grabaciones y comentarios del VAR divulgados por la Federación, y expresó su descontento porque, a su juicio, VAR excedió sus funciones al influir en la decisión del árbitro principal.
Gil Marín destacó que el VAR debe intervenir solamente para corregir errores no interpretables y no para sustituir la percepción del árbitro de campo. Además, señaló la inconsistencia en los criterios de sanción, tomando como ejemplo una jugada similar en un partido reciente entre Betis y Rayo Vallecano que, según el Comité Técnico de Árbitros, debía ser sancionada con roja.
De acuerdo a Football-Espana.net, Gil Marín criticó la falta de coherencia del Comité Técnico, lo que aumenta la tensión antes del próximo duelo de Champions League en el Camp Nou.
Esta situación evidencia el aumento de la rivalidad y las dificultades en el uso del VAR, cuya aplicación inconsistente abre espacio para controversias en partidos decisivos. Para Barcelona, es fundamental fortalecer la fortaleza mental y preparación ante posibles decisiones arbitraras en choques clave.
En resumen, la postura del Atlético destaca las dudas sobre la efectividad del VAR y su influencia en el resultado de partidos importantes, afectando la mentalidad y estrategia de jugadores y equipos.