Albert Espigares, entrenador catalán de Mataró, lleva 18 años trabajando en el fútbol mexicano y es director de la base en el Club Puebla. En una entrevista reciente, habló de su experiencia y de la importancia global de La Masia, explicando por qué su modelo es imposible de replicar totalmente en otros clubes.

Espigares comenzó su carrera en España, trabajando en las bases del Espanyol y en la Fundación Marcet, hasta que un curso en México le abrió la puerta al extranjero. En Puebla, además de dirigir la cantera, llegó a entrenar al primer equipo durante un tiempo.

Califica La Masia como una “religión” dentro del fútbol. Para él, la base del éxito es que el Barça ha mantenido una línea y una metodología constante durante décadas, pese a los cambios de personas y directivos.

Qué significa esto

Primero, Espigares subraya la continuidad en la metodología de formación en Barcelona. Mientras otros clubes cambian su modelo con cada directivo nuevo, el Barça sostiene un proyecto estable que asegura la formación de jugadores con buen concepto táctico y técnico.

Segundo, destaca la conexión entre la cantera y el primer equipo. La confianza en los jóvenes para debutar y consolidarse es fundamental para que la academia cumpla su función. Esto es clave en tiempos en que la economía limita la contratación de jugadores externos.

Tercero, remarca la importancia del educador, no solo del entrenador. Centrar la formación en el aprendizaje y el crecimiento integral asegura la formación de futbolistas y personas, acorde con los valores del club.

Conclusión

El modelo de La Masia sigue marcando la pauta mundial por su estabilidad y visión a largo plazo. Según Espigares, esa coherencia otorga a Barcelona una ventaja sostenible para formar talentos. Para aficionados y expertos, es una invitación a valorar el capital interno y seguir muy de cerca a las futuras estrellas blaugranas.