Al inicio de la temporada, Dani Olmo parecía perder protagonismo en Barcelona frente a la competencia de Fermín López, quien solía ser la opción en partidos clave como mediapunta. Sin embargo, Olmo ha recuperado su importancia apoyándose en su versatilidad. Adaptándose desde falso nueve hasta un rol más retrasado para dictar el juego, se ha vuelto imprescindible.
Desde principios de año, Olmo ha disputado todos los 27 partidos posibles con club y selección, mostrando consistencia. Su destacada actuación ante Atlético de Madrid en los cuartos de final de la Champions League, donde fue elegido MVP pese a la derrota, reafirma su valor. En sus últimos tres encuentros contra Atlético, siempre fue titular y dio dos asistencias.
En números, Olmo suma 42 partidos, 8 goles y 9 asistencias esta temporada. Aunque baja un poco en goles respecto al año pasado, su posición más profunda le otorga más responsabilidades creativas y de transición. Su control cercano y decisiones bajo presión lo destacan entre sus compañeros.
Primer análisis: La continuidad y la variedad de posiciones potencian el impacto de Olmo, mejorando notablemente el ataque del Barcelona.
Segundo, su desempeño contra rivales fuertes como Atlético fortalece su liderazgo y eleva la moral del equipo en partidos clave.
Tercero, la confianza mostrada por el cuerpo técnico y su amplia participación le dan experiencia vital para manejar la presión en competiciones importantes.
Con Barcelona buscando títulos, puede contar con la forma y adaptabilidad de Olmo en la fase decisiva del curso, un signo alentador para seguidores y directiva.