El expresidente del FC Barcelona, Josep Maria Bartomeu, ha negado nuevamente cualquier conducta indebida en el caso Negreira, que acusa al club de corrupción deportiva relacionada con pagos al exvicepresidente del Comité de Árbitros (CTA). El Barcelona pagó entre 7 y 8 millones de euros durante 17 años a empresas vinculadas a Negreira.
Bartomeu y los cuatro presidentes que estuvieron al frente del club en ese período rechazan rotundamente las acusaciones de que esos pagos tuvieran como objetivo sobornar o influir en los árbitros. En una entrevista con Sport, Bartomeu declaró: "Barça nunca intentó sobornar a los árbitros. En 2014, durante mi presidencia, no observé tal intento. Ningún árbitro ha afirmado que Barça intentó sobornarlo".
Reconoció que el servicio de consultoría existía y que toda la documentación y videos aportados por Javier Enríquez—hijo y empleado de Negreira—son parte del proceso judicial.
Bartomeu explicó que bajo su mandato el contrato con una de las empresas de Negreira se canceló en 2018 por cuestiones de coste. Se filtró un memo con amenazas de Javier Enríquez tras la cancelación del servicio. "Soy el principal acusado porque el caso está prescrito para otros presidentes. Defendí la reputación del Barça y me opuse a las solicitudes del Real Madrid para obtener detalles financieros internos", añadió.
El caso, que salió a la luz en 2023 y se encuentra en fase de juicio, se espera que continúe durante un tiempo prolongado. El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha calificado públicamente este asunto como el mayor escándalo en la historia del fútbol y ha pedido la intervención de la UEFA.