Barcelona ha decidido posponer su decisión final sobre la compra permanente de Marcus Rashford, a pesar de que los términos básicos del acuerdo ya están establecidos.

Se acordó una opción de compra no obligatoria por 30 millones de euros, dividida en tres pagos, junto con un contrato de tres años para el jugador. Sin embargo, el club teme que el salario de Rashford pueda complicar su delicada situación financiera y afectar el cumplimiento de las normas de fair play financiero.

El club está siguiendo de cerca el rendimiento de Rashford en la fase crucial del final de temporada, señalando que no ha marcado desde finales de enero, lo que genera dudas. Según su desempeño en partidos decisivos, Barcelona decidirá sobre la activación de la opción de compra.

Esta pausa refleja la estrategia del club: esperar garantías deportivas antes de asumir riesgos financieros. Si Rashford demuestra su valor en el campo, la compra se concretará; de lo contrario, el futuro es incierto, subrayando el peso de las estructuras salariales en las decisiones de fichajes pese a un coste de transferencia manejable.