El Barcelona confirmó su hegemonía en la Liga F al lograr su vigésima tercera victoria consecutiva contra el Madrid, ampliando su ventaja a 13 puntos con seis partidos por jugarse. Esta victoria prácticamente decide el campeonato, dejando al equipo catalán próximo a conquistar su séptimo título de liga consecutivo.
Bajo la dirección de Pere Romeu y contando con estrellas como Alexia Putellas y Aitana Bonmatí, la profesionalización iniciada en 2015 ha llevado al Barcelona a una supremacía sin precedentes. El equipo no pierde competiciones nacionales desde 2013 y la diferencia con sus rivales sigue siendo muy amplia; el Madrid solo logró una victoria en los clásicos la temporada pasada.
Pese a que la Liga F tiene estatus profesional, la competición sufre de baja competitividad. La asistencia media ronda los 1.400 espectadores y los salarios son modestos, lo que provoca la fuga de jugadoras a ligas extranjeras. Destacadas figuras como Bonmatí han expresado su preocupación y descontento ante esta situación.
El panorama competitivo se agrava con la falta de inversión y deterioro de otros equipos, consolidando el dominio del Barcelona. Si no cambia este equilibrio, la liga podría perder atractivo y dificultar la retención del talento.
Esta temporada es un claro reflejo de cómo la profesionalización puede traducirse en dominio total, pero también subraya la necesidad de un apoyo más amplio y una mayor competitividad para asegurar el crecimiento sostenible del fútbol femenino en España.