En el último tramo de la temporada, el Barcelona mantiene una vigilancia estrecha sobre el estado físico de sus jugadores lesionados. Ayer, la cúpula del área deportiva se reunió con el jefe de fisioterapia, Raúl Martínez, y el enlace del club con la Federación, Fernando Galán.
La especial preocupación recae sobre Lamine Yamal, quien no podrá jugar lo que queda de Liga debido a una lesión muscular, pero estará disponible para el Mundial. El club busca extremar las precauciones con él mientras esté bajo la tutela de la Federación.
Por su parte, Raphinha y Andreas Christensen se encuentran en las últimas fases de recuperación y su reincorporación es esperada con optimismo para reforzar el equipo en el cierre del curso.
También se trataron aspectos vinculados a la próxima temporada. Tras las quejas del entrenador Hansi Flick sobre la cantidad de lesiones sufridas esta campaña, el club analiza posibles cambios en su estructura organizativa y en los métodos de trabajo del cuerpo médico. Las conversaciones continuarán durante la semana.
Desde un análisis, la atención personalizada a la recuperación de Yamal muestra la seriedad del club en proteger a sus figuras clave. La pronta vuelta de Raphinha y Christensen aportará solidez a la plantilla. Además, las inquietudes internas sobre la frecuencia de lesiones podrían desencadenar cambios que mejoren la gestión médica.
En resumen, el Barça trabaja para minimizar riesgos sobre sus jugadores fundamentales, un factor decisivo para lograr éxitos y encarar futuros torneos importantes. Los seguidores deben estar atentos a avances en la recuperación de Yamal y Raphinha, pues su estado condiciona las opciones del equipo en los próximos meses.