La ida de la semifinal de la Copa del Rey para el Barcelona fue un golpe duro: derrota 0‑4 en el Riyadh Air Metropolitano que jugadores y aficionados querrán olvidar. Ese resultado no solo dejó casi sin opciones la Copa del Rey, sino que también hizo perder impulso al equipo. Ahora viajan a Girona —que lleva tres partidos sin ganar— pero la mentalidad del Barça está baja y pueden mostrarse vulnerables al inicio.
Lecciones que aprender. Si hay un partido del que el Barcelona debe sacar conclusiones es la derrota ante el Atlético de Madrid. Hansi Flick afirmó en la rueda de prensa posterior que sus hombres no estuvieron a la altura: fueron superados, su presión no estuvo coordinada ni fue implacable, la defensa no estuvo cohesionada y errores individuales permitieron encajar cuatro goles en 45 minutos. Será interesante ver la respuesta del equipo: si toman la derrota de la forma correcta, deberían salir con más ganas de corregir errores y dominar.
Vuelve el capitán. El entrenador dejó claro que considera a Raphinha como su mejor jugador la pasada temporada y que el equipo se nota distinto con y sin el brasileño. Raphinha estaba fuera desde el partido contra el Albacete y no se le arriesgó frente al Atlético; ahora está recuperado y disponible. Es improbable que arranque de titular, pero saldrá desde el banquillo pronto, sobre todo con Marcus Rashford no disponible, aportando dinamismo, velocidad, finalización y liderazgo.
Posible cambio en el lateral. El puesto de lateral quedó especialmente señalado en el partido intersemanal: Alejandro Balde y Jules Koundé fueron expuestos una y otra vez por los extremos veloces y las contras del Atlético. Balde ha rendido bien en las últimas semanas, pero quedó comprometido por la falta de un extremo natural en la banda izquierda; Koundé no ha mostrado su mejor versión esta temporada. Flick podría considerar alternativas: João Cancelo es una opción para sustituir a Koundé, y Balde podría desplazarse a la banda izquierda si Raphinha no empieza, mientras —según el texto— Gerard Marín asumiría tareas defensivas para repartir mejor las responsabilidades.