Ronald Araujo atravesó un complicado proceso de salud mental que lo mantuvo fuera de la competición durante dos meses. El 27 de noviembre, apenas dos días después del partido contra Chelsea, el jugador y sus agentes se reunieron con la directiva del FC Barcelona para explicar la situación y solicitar tiempo para sanar plenamente.

El club y sus compañeros brindaron un apoyo incondicional, sin presionar por una pronta reincorporación. Este fue un momento muy duro no solo para Araujo, sino también para su familia. Durante su recuperación, el jugador realizó un viaje espiritual a Israel bajo el cuidado de especialistas.

Un gesto destacado fue la visita personal de Ferran Torres a Araujo en su domicilio, mostrando solidaridad y respaldo. Dentro del vestuario, Araujo es uno de los capitanes más queridos y respetados, prueba de ello es que organizó un encuentro de confraternización con todo el equipo justo antes del partido contra Chelsea.

El propio Araujo reconoció que su estado afectó también su vida personal y familiar, y se dio cuenta de la importancia de pedir ayuda. Su caso pone de relieve la creciente sensibilidad del fútbol hacia la salud mental y la necesidad de entornos que apoyen a los jugadores en momentos difíciles.