Raphinha, jugador clave del FC Barcelona, recordó su infancia en Restinga, una de las zonas más humildes y peligrosas de Porto Alegre. Explicó que entre los 12 y 14 años llegó a pasar 8 o 9 horas sin comer y que pedía en la calle después de los entrenamientos para comprar algo de comer o el billete de autobús para volver a casa.
El futbolista brasileño creció rodeado de delincuencia y narcotráfico, perdiendo a muchos amigos atrapados en ese mundo. Sin embargo, gracias a los valores de disciplina y esfuerzo inculcados por sus padres, pudo mantenerse alejado de las malas influencias y enfocarse en su sueño de ser profesional.
Estas adversidades formaron su carácter y lo impulsaron a destacar en Europa, convirtiéndose en un jugador fundamental para el Barça de Hansi Flick. Su historia no solo demuestra superación personal, sino que inspira a jóvenes que buscan salir adelante mediante el deporte.
Para el Barcelona, contar con jugadores que superaron circunstancias difíciles aporta fortaleza y ambición a la plantilla. Los aficionados valoran más a sus ídolos al conocer las vivencias que los llevaron a triunfar.