Luis Díaz, hoy en Bayern de Múnich, llevaba mucho tiempo queriendo jugar en Barcelona, incluso desde su etapa en Porto. Sin embargo, los ojeadores del club descartaron su fichaje inicialmente tras detectar un problema clave: según relató el padre de Bojan Krkić, aunque Díaz tenía calidad, velocidad y gol, su rendimiento era irregular. Podía hacer un gran partido y al siguiente desaparecer del juego.

Tras estos informes, Barcelona no avanzó en su fichaje y Díaz firmó por Liverpool. Posteriormente, con Xavi y luego bajo la dirección de Flick y Deco, el interés se reactivó, con Díaz como una prioridad clara para reforzar el equipo. No obstante, en el verano de 2023, a pesar del interés, la elevada demanda económica y las limitaciones del fair play financiero impidieron realizar la inscripción y concretar la operación.

Es destacable que este fichaje estuvo muy cerca, pero el precio exigido por Liverpool fue inalcanzable para Barcelona. En cambio, el club apostó por Joao Félix, quien estrenó el emblemático dorsal 14, aunque no cumplió con las expectativas. Paralelamente, la inversión en Vitor Roque desde Atlético Paranaense refuerza la idea de dificultades financieras y prioridades cambiantes.

Este episodio muestra que Barcelona no solo valora el talento sino también la estabilidad y viabilidad económica al hacer fichajes. La irregularidad de Luis Díaz fue un factor decisivo para decir no. Para los seguidores, significa que el club apuesta por un proyecto sostenible, con jugadores que aporten consistencia al equipo a largo plazo.