El Barça perdió el liderato de LaLiga en Montilivi en un partido en el que ocurrieron muchas cosas: ocasiones falladas en la primera parte (con un penalti incluido), la fe del equipo de Míchel en su forma de jugar y la victoria local.

La mascota canina de Girona, La Canya, que suele estar sobre el césped horas antes del partido, se acercó a los jugadores del Barça mientras inspeccionaban el terreno. Con tranquilidad, Dani Olmo, Gerard Marín, Ferran, Araujo, Fermín, Eric y Casadó jugaron con ella antes del encuentro.

Los aficionados del Barça que acudieron a Montilivi convirtieron su zona en una grada de animación, como ocurrió en otros recintos; no dejaron de animar durante todo el partido y los jugadores agradecieron el apoyo al final pese a la decepción por la derrota.

Eric García fue protagonista en Montilivi: jugó cedido en Girona hace dos temporadas con un gran rendimiento que ayudó al equipo a clasificarse para la Champions. La afición local le dedicó el cántico “Eric, gironí” y una gran ovación cuando tuvo que abandonar el terreno por lesión; él respondió con aplausos.

Hansi Flick mostró su enfado con el arbitraje de Soto Grado en Montilivi y fue a pedir explicaciones al término del partido. Ya había protestado en distintas fases del encuentro, sin entender que no se señalara falta sobre Koundé en la jugada del segundo gol del Girona tras ver la acción en el monitor del banquillo, ni que no se permitiera al Barça iniciar una jugada rápida tras un fuera de juego porque Soto Grado ordenó el saque mucho más atrás de donde se había señalado la infracción.

Raphinha volvió al equipo tras varias jornadas de baja y parecía que iba a ser él quien ejecutase el penalti cuando Blind cometió la falta sobre Olmo en el descuento de la primera mitad. Finalmente, Lamine pidió el balón y Raphinha se lo dejó. Lamine estrelló el disparo en el palo; Raphinha permaneció inmóvil, incrédulo, y enfadado se dirigió directamente a los vestuarios.