El presidente del Barcelona, Joan Laporta, niega categóricamente cualquier mala conducta del club relacionada con el caso Negreira en su nuevo libro «Así salvamos al Barça». Afirma que no existen pruebas de que los pagos a Enriquez Negreira, exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, hayan influido en la designación de árbitros o los resultados de los partidos.
En cambio, Laporta señala directamente al Real Madrid, asegurando que durante setenta años los presidentes de los comités de árbitros fueron aficionados, exjugadores o exdirectivos madridistas. Estas personas serían responsables de designar a los colegiados en partidos de La Liga y la Copa del Rey, algo que para Laporta representa el mayor escándalo en la historia del fútbol español.
Estas afirmaciones evidencian problemas profundos de transparencia e independencia en el arbitraje del fútbol español. Si son ciertas, revelan un sesgo institucional prolongado a favor del Real Madrid durante décadas.
Este tema podría impulsar reformas o investigaciones, dado que las dudas sin resolver sobre la imparcialidad arbitral continúan afectando la reputación de La Liga y la confianza de los aficionados en toda España.