Robert Lewandowski no está teniendo un buen momento. El delantero polaco ha marcado solo dos goles en los últimos siete partidos, y el encuentro contra el Levante era una gran oportunidad para reivindicarse y aumentar su registro goleador.
No fue un partido sencillo, ya que el rival se cerró mucho y Lewandowski tuvo muy poca participación, prácticamente sin remates a puerta. Fue sustituido en el minuto 65 y salió del campo con una expresión de pocos amigos. Estaba frustrado por su actuación y, quizá, porque suele ser uno de los primeros cambios cuando juega. Sin embargo, al final del partido saludó al entrenador Flick.
Esta temporada no está siendo fácil para Lewandowski: ha tenido algunos problemas físicos que le han obligado a frenar y aún no ha encontrado su mejor ritmo de juego, a pesar de haber comenzado la campaña con una buena racha goleadora. Hansi Flick lo dosifica mucho, alternándolo con Ferran Torres, incluso en partidos importantes. Lewandowski asume su situación mientras espera la fase decisiva de la temporada, donde espera poder jugar más.
En el partido contra el Levante, Lewandowski solo hizo dos remates, uno de ellos a puerta, y dio únicamente once pases en 65 minutos. El Levante dejó muy poco espacio para los delanteros y extremos blaugranas, que sufrieron para crear oportunidades y marcar. De hecho, los dos primeros goles llegaron por mediación de centrocampistas que llegaron desde segunda línea.
Lewandowski salió enfadado, quizá por la sustitución, su actuación personal o el juego del equipo. Ahora debe aceptar que este puede ser su último año en el Barça, ya que difícilmente el club le ampliará el contrato un año más. El Barça necesita su mejor versión si quiere ganar títulos.