El barcelonismo lamenta la pérdida de Enric Reyna, el 37º presidente del FC Barcelona, fallecido a los 85 años. Reyna dirigió el club desde el 12 de febrero hasta el 5 de mayo de 2003, asumiendo el cargo tras la dimisión de Joan Gaspar en uno de los momentos más complicados para la entidad.
Socio desde 1965, Reyna formó parte de la junta directiva desde el año 2000. En diciembre de 2002 fue nombrado vicepresidente y luego presidente durante 82 días. Su etapa coincidió con la crisis económica del club y un bajón deportivo del primer equipo. Durante su mandato, el Barça logró la Copa del Rey de baloncesto, hockey sobre patines y la Copa EHF de balonmano. Además, en marzo de 2003 firmó un convenio con el Consell Català de l’Esport para fomentar el deporte en niños y jóvenes.
En el ámbito empresarial, Reyna fue un referente en la construcción en Cataluña. Fundó su primera empresa con 20 años y consolidó su carrera con la promotora Amrey. Durante 35 años presidió la Asociación de Promotores de Barcelona (APCE) y también lideró Consruma y la Fira de Barcelona. Fue galardonado con el Premio Especial a la Trayectoria Profesional otorgado por el Colegio de Arquitectos de Barcelona.
Tras su renuncia, mantuvo cierta distancia con la prensa y no solía hablar de su etapa en el club. Su salida facilitó la convocatoria de elecciones que ganó Joan Laporta. En sus últimos años, siguió participando en actos institucionales de la entidad y fue una figura reconocida en el entorno azulgrana.
El velatorio se celebró en el tanatorio de Les Corts, próximo al Spotify Camp Nou, y la ceremonia coincidió con la jornada electoral para la presidencia del club.
Para los aficionados, la figura de Reyna representa la fortaleza y el compromiso en tiempos difíciles. Su breve pero intenso mandato y su liderazgo empresarial han dejado un legado significativo para el Barça y Cataluña.