En junio de 1991, en plena preparación para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, Donald Trump tuvo un papel destacado al presentar en Nueva York a Cobi, la mascota oficial de los JJ.OO. El acto se realizó en el Hotel Plaza de Manhattan, propiedad de Trump en aquel entonces.

Durante la presentación, Trump lució una corbata con franjas azulgranas, un gesto visible de apoyo hacia el FC Barcelona y la ciudad que acogía las Olimpiadas. Además, expresó públicamente su deseo de éxito para la organización del evento.

La crónica televisiva de TV3 destacó la singularidad de la ocasión, ya que Trump era conocido principalmente por sus actividades empresariales y polémicas, pero este gesto mostraba otro lado menos conocido suyo, vinculado con Barcelona y el deporte.

Este episodio es un recordatorio de que las relaciones de figuras públicas con lugares y proyectos pueden ser diversas. La presentación de Cobi y la corbata azulgrana de Trump aportan una visión distinta de su figura, antes de convertirse en una figura polémica a nivel político.