Montilivi, 16 de febrero de 2026: el gol definitivo del Girona, obra de Fran Beltrán en el minuto 86, fue concedido pese a un claro pisotón en carrera de Claudio Echeverri sobre Jules Koundé. El árbitro en el campo, César Soto Grado, no detuvo la jugada ni pidió revisión, y desde la sala VOR el responsable del VAR, David Gálvez Rascón, permaneció en silencio.

La jugada encendió la protesta del vestuario azulgrana porque resulta muy similar a otra acción ocurrida en Vallecas el 27 de agosto de 2024: entonces un gol de Rober Lewandowski en el minuto 74 fue anulado tras la intervención del VAR. El andaluz Jorge Figueroa Vázquez, encargado del VAR aquella noche, pidió la revisión y en el audio hecho público por la RFEF se escucha: “Le pisa en la punta del pie”. Tras ver la repetición, el árbitro anuló el tanto.

Además, el texto recuerda otros casos recientes que alimentan el descontento: en Anoeta se anuló un gol de Fermín por un leve contacto de Dani Olmo con Take Kubo en la recuperación previa, y en el Sánchez Pizjuán se señaló una falta recibida por Koundé que originó el segundo gol en la derrota por 4-1. En todos los episodios aparece la sensación de criterios dispares con el mismo árbitro implicado en varias decisiones.

El malestar del Barça es profundo: jugadores y técnicos mostraron indignación tras Montilivi y el club ya había expresado su preocupación días atrás por otras decisiones arbitrales, como la anulación del gol de Cubarsí en el Metropolitano en la ida de la semifinal de Copa. El episodio de Montilivi no ha hecho sino aumentar el enfado.