Pau Cubarsí, defensa central formado en La Masia, se ha consolidado en el primer equipo del FC Barcelona con Hansi Flick. Con 19 años ya ha superado el centenar de partidos con el primer equipo y en su palmarés figura una Liga, una Copa y dos Supercopas, además de varios récords de precocidad. Aunque dé la impresión de veterano, su debut con Xavi fue hace solo dos años.
Recuerda su estreno en la Copa en Salamanca contra el Unionistas: en el descanso Xavi le mandó calentar, le cogió del brazo y le dijo que tenía plena confianza. En el campo se sintió cómodo y tranquilo; lo más difícil vino después: las entrevistas, los micrófonos y las cámaras. Siempre ha hablado en catalán con su familia y amigos y practicó el castellano en el colegio.
Cuatro días más tarde, tras su debut en LaLiga contra el Betis, Xavi le felicitó y le deseó feliz cumpleaños delante de todos. Lewandowski se le acercó y preguntó incrédulo: «¿De verdad tienes 17?»; no daba crédito a lo que veía, quizá porque todavía conservaba cara de niño.
Dos meses después llegó su oportunidad en la Champions: en el partido de vuelta de octavos contra el Napoli Xavi le puso de inicio aunque no había jugado ni un minuto en la ida. Tuvo que enfrentarse a Osimhen; su objetivo fue ser agresivo pero tranquilo, defender bien y sacar el balón desde atrás con eficacia. Tuvo duelos muy buenos y en el vestuario le comunicaron que había sido elegido mejor jugador del partido, algo que le sorprendió.
Otra anécdota destacada en la Champions fue contra el Estrella Roja de Belgrado: en una entrada un rival le levantó el pie y le golpeó en la cara, comenzó a sangrar y sus compañeros llamaron al médico. En el descanso le dijeron que necesitaría puntos; primero pidió hacerse un selfie para enviárselo a su madre y guardar el recuerdo. Para poder jugar contra la Real Sociedad unos días después tuvo que usar un casco protector que le hacía parecer un empleado de McDonald's; sus compañeros le llamaban el «camarero de McDonald's» entre risas.
Cubarsí nunca ha ocultado su barcelonismo. Contó que cuando sus padres le dijeron que el Barça quería ficharle, tras un torneo en Cornellà defendiendo la camiseta del Girona, quiso salir corriendo de la alegría: como aficionado del Barça le era imposible decir que no. Nacido en enero de 2007, sus primeros recuerdos del club están ligados a Messi, Iniesta y Xavi, y luego a la MSN; la final de la Champions 2015 contra la Juventus fue el primer gran partido que le marcó y aquel día decidió que quería jugar en el Barça.
Además, reconoció haber rechazado ofertas de varios clubes en la cantera y no consideró irse. Un día, Óscar, hermano de Xavi y entonces segundo entrenador, le dijo: «Quédate con nosotros. Vas a ser importante». Esas palabras le dieron confianza. Pau llegó al Barça en 2018 con 12 años y fue destacando en todas las categorías.