Barcelona regresó al Camp Nou en la temporada 2025/26, dos años después de lo previsto, lo que ha generado consecuencias financieras relevantes. El presidente Joan Laporta reconoció los avances en la estabilización económica, pero anunció que solicitará permiso a los socios para obtener un préstamo adicional que permita concluir las obras.

Originalmente, el equipo debía permanecer fuera del Camp Nou durante 18 meses, con regreso previsto para noviembre de 2024, coincidiendo con el 125º aniversario del club. Sin embargo, retrasos en la construcción obligaron a jugar en Montjuic y en la base de entrenamiento en diferentes momentos. Laporta destacó que dichos retrasos y costos estaban fuera del control de Barcelona y del contratista Limak, rechazando la aplicación de cláusulas de penalización.

Según Diari Ara y Diario AS, Barcelona planea pedir un nuevo crédito a Goldman Sachs tras el agotamiento del préstamo inicial de €1,45 mil millones. Para ello, deberá someter esta decisión a votación en la Asamblea General o una Asamblea General Extraordinaria de socios.

De aquel préstamo, €960 millones se destinaron a la remodelación del Camp Nou y €490 millones a la reforma de la zona aledaña y el estadio de baloncesto. Actualmente, queda al menos un año de trabajos en el Camp Nou y no se ha iniciado el proyecto Espai Barça en su entorno.

El club atribuye el sobrecosto, estimado entre €300 y €400 millones, a las crisis globales recientes. La deuda total de Barcelona, incluyendo los créditos para Espai Barça, asciende a unos €2,5 mil millones, de los cuales aproximadamente €1,5 mil millones corresponden a deuda a largo plazo.

En el marco de la normativa financiera de La Liga y UEFA sobre deuda y límites salariales, la financiación adicional permitirá al club culminar sus proyectos de infraestructura y mantener su competitividad financiera.