Barcelona ha comenzado a preparar la sucesión en el banquillo ante la incertidumbre sobre el futuro de Hansi Flick, cuyo contrato finaliza en 2028. Aunque el técnico alemán renovó recientemente, sus declaraciones sobre preferir acuerdos a corto plazo y la posibilidad de marcharse han generado precaución en el club.
El principal candidato para sustituir a Flick es Cesc Fàbregas. El exjugador y actual entrenador del Como italiano goza del pleno respaldo de la Comisión Deportiva, liderada por Deco. La notable labor de Fàbregas con Como, al lograr su clasificación a la Champions League por primera vez, ha llamado la atención del club. Barcelona envió a su representante de confianza, Alejandro Echevarria, para reunirse con Fàbregas y exponerle la propuesta, con la intención de que la llegada se produzca en la temporada 2028/29.
El acuerdo contempla una cláusula que permitiría a Fàbregas dejar Como anticipadamente para reincorporarse al club blaugrana, lo que refleja una estrategia para asegurar una transición ordenada y minimizar riesgos relacionados con la incertidumbre sobre Flick.
Por otro lado, Luis Enrique ha quedado descartado debido a las exigencias económicas que el club no puede satisfacer y a su estilo de gestión centralizada, incompatible con la estructura actual donde figuras como Echevarria desempeñan un papel clave.
El futuro de Flick sigue siendo incierto; aunque sus resultados son positivos, su preferencia por contratos cortos obliga a Barcelona a contemplar planes alternativos. El respaldo a Fàbregas muestra un enfoque cuidadoso y visionario.
Esta medida coincide con los objetivos más amplios del club para reforzar el equipo, especialmente en defensa. La falta de progresión de Alejandro Balde llevó a que Joao Cancelo le relegara en la segunda mitad de la temporada 2025-26. Sin embargo, las negociaciones con Al Hilal por Cancelo siguen siendo complicadas pese a la rebaja en el precio, lo que ha reactivado el interés por Marc Cucurella, formado en La Masia y actualmente en Chelsea.
Cucurella prioriza volver a Barcelona, aunque solo lo haría si Balde sale. Chelsea pide entre 40 y 50 millones de euros, y Barcelona solo valoraría la operación si se produce una venta importante, manteniendo así el equilibrio financiero.
En conjunto, la estrategia simultánea de preparar la sucesión en el banquillo y optimizar la plantilla refleja un esfuerzo coordinado para mantener la competitividad y la estabilidad organizacional. La apuesta por Fàbregas destaca la convicción del club en promover talento español y mantener su identidad futbolística a largo plazo.