El Barcelona sigue en la búsqueda de un sucesor para Robert Lewandowski, y Julián Álvarez vuelve a sonar con fuerza. Sin embargo, las posibilidades de que el delantero argentino deje el Atlético de Madrid para unirse a los azulgranas parecen remotas.

Atlético ha adoptado una postura firme: no negociará la venta de Álvarez con el Barcelona. El club quiere retener al jugador, que tiene contrato hasta 2030 con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, y no desea fortalecer a un rival directo de La Liga.

Esta posición se ha reforzado tras las declaraciones del propio jugador, quien no confirmó su continuidad ni salida, pero afirmó estar contento en el club. Atlético considera que los rumores solo generan ruido innecesario.

Si Álvarez sale, Atlético solo escuchará ofertas cercanas a los 150 millones, principalmente provenientes de clubes de la Premier League como Arsenal o Chelsea.

Por su parte, el Barcelona está limitado por normas financieras y ha establecido un presupuesto máximo de 100 millones, incluyendo bonificaciones, para un nuevo delantero, lo que descarta la contratación de Álvarez en las condiciones actuales.

El presidente Joan Laporta ha reconocido la calidad del jugador, pero advirtió que no entrarán en guerras de ofertas y esperan que el futbolista quiera venir y que el precio sea razonable. Así, Atlético mantiene el control y la negociación luce complicada para el Barcelona.